Oceanía de Valparaíso
Centro Cultural Playa Ancha + 8 Bolas
Sab 28 de enero 2012, Playa Ancha
Mamma Soul en el Festival de las Artes
Ju 26 de enero 2012, Ex-Carcel Valparaíso

Leo Quinteros en el Jardín Botánico
Viña del Mar, dom 20 de noviembre 2011

La Fundación Jardín Botánico lleva 5 temporadas de conciertos dominicales que han contado con nombres de la estatura de Nito Mestre y Los Tres, no obstante tener una inclinación hacia lo que las disquerias catalogan como World Music. El domingo 20 era el turno del rock, el cual solo tiene permiso para subirse a este escenario en formato acústico o en este caso en versión cantautor con Leo Quinteros.
Leo subió al escenario con 15 min de atraso por problemas con su guitarra acústica, espera que fue un detalle gracias al ambiente familiar y de paseo que se da en estos conciertos, de hecho Leo se mostró muy contento de poder tocar de día y en un parque con muchos niños corriendo cerca del escenario, incluida su hija que era la primera vez que lo veía actuar y no entendía muy bien el concepto.
Durante 45 minutos Leo se apoyó principalmente en su disco Los Accidentes del Futuro (Invisibilidad, La Enredadera, Pensilvania, Por Ahí Van, Accidentes del Futuro), pero partió con Fiesta de Pagada de su segundo LP Ahora!, interpreto Fumadores de su primer disco 1A e incluyo solo un tema de su nuevo disco en el set regular (Cheerleader), aunque en el encore sumó Nuestro Sábados. Menciono esto porque si bien la calidad de sonido de Días Santos es tan notable (o sea, fue masterizado en Abbey Road) que hace sonar a Los Accidentes del Futuro como un disco amateur, la nueva colección de canciones no tiene el peso, carisma y emotividad que la de Los Accidentes y me parece que Leo se da claramente cuenta de eso.
Leo se sabe manejar con la acústica, con oficio consiguió que el público familiar lo escuchará atentamente, pero también habíamos un puñado de fans que le pedimos canciones cada vez que pregunto por alguna sugerencia, acogió Andes Empire en donde olvido parte de la letra al comienzo, pero con buen humor pidió disculpas (primera vez que me pasa, dijo) y partió de nuevo. Le pasó a Sir Paul con We Can Work it Out en su Unplugged para MTV y no le va a pasar a Leo Quinteros. Algunos fans y yo le pedimos HeartAttack pero dijo que solo la podía hacer con guitarra eléctrica.
Después de cantar Cheerleader Leo interpretó un tema que no había escuchado, no sabría decirles si era un tema nuevo o a mi memoria de wurtlizer le está fallando la RAM.
Peter Gabriel & The New Blood Orchestra
Santiago, miércoles 16 de nov 2011
por Gonzalo Cowley @talocowley
En una de las pocas interrupciones al concierto que duró más de 120 minutos, un fanático gritó desde la galería del Movistar Arena, “ídolo”, a lo que Peter Gabriel respondió con un solemne y profundo… “gracias”. Así fue su concierto. Un momento de solemnidad de principio a fin.
El británico demostró por qué en la Isla nacen virtuosos. La lista es larga y en esta ocasión hubo derroche de sobriedad, talento y carácter.
En cada momento estos tres elementos daban vueltas por el escenario. Nada estuvo de más, ni tampoco de menos. Mr. Gabriel no necesita subirse a las mesas para destacar, ni gritar desaforadamente para llamar la atención. Premunido de un torpedo escrito en castellano y previo a agradecer el favor de un público admirado, procedía a presentar cada una de sus canciones leyendo en el idioma de los asistentes al concierto. Un caballero.
Abrió su show con una composición que habla sobre la tortura y que refleja su compromiso con el respeto a los Derechos Humanos ya manifestado en el concierto de Amnistía Internacional en 1990, donde fue la primera vez que lo escuché en vivo cantando temas como Biko o Don´t Give Up, interpretado, en aquella oportunidad, junto a Sinead O´Connor. Esta vez, también rindió homenaje al sudafricano, recordó a Víctor Jara y a los jóvenes del mundo árabe por la labor que están haciendo a favor de la libertad. La interpretación fue sublime.
Esa sobriedad monumental que tiñó el ambiente del Movistar Arena y que dejó en total silencio a las diez mil personas que estábamos presentes, fue lograda por esa actitud que impuso desde un comienzo. Quizás, por un momento, todos pensamos que ocurriría algo similar a lo que había acontecido con Sting y la Sinfónica, una noche de éxitos. Aquí no fue igual. New Blood constituye un set de temas que inunda el ambiente, muchos de carácter experimental que te obligan a escuchar y a estar atento.
En un momento de elixir, en medio del concierto, llegué a pensar que esta obra de Peter Gabriel y la magistral interpretación de la Orquesta Sinfónica integrada por londinenses y nacionales y magistralmente dirigida, sería una obra que perduraría por décadas y de visita obligada. Al día siguiente, lo confirmo. Es un bálsamo para el alma y está construida en total armonía y con total propósito estético. Es musicalmente sólida, se interpreta con el carácter que el británico le impone al escenario y es conceptualmente potente.
Acudimos al testamento en vida de Mr. Gabriel y, a través de sus canciones y composiciones, nos internamos en medio de su biografía; en los recuerdos de su vida de granja cuando niño, en la belleza cándida de su homenaje a los cien años de vida de su padre prontos a cumplirse el próximo abril, a la influencia de África en sus textos y ritmos; a la importancia de la lucha del hombre por su libertad. Y escuchamos su casi infranqueable voz que aún, a sus años, logra elevar a las nubes agudas e inundar el espacio.
Cerró su concierto, luego de pasar por tres o cuatro éxitos, con una maravillosa interpretación instrumental de la Orquesta, denominada El Nido, momento culmine donde la extraordinaria puesta en escena audiovisual clausuraba su tarea a través de variadas pantallas donde el juego de formas, colores, abstracciones y conceptos –todos perfectamente diseñados– coparon cada segundo del Teatro y a cada uno de los asistentes.
He visto cientos de conciertos en mi vida. A virtuosos del Jazz y la música clásica, a Orquestas y Directores grandiosos, a músicos con una guitarra que logran despuntar emociones y a cantantes que te alegran el corazón y la vida con sus registros vocales, pero nunca había estado en un espectáculo tan completo, tan perfecto, tan inquietante y solemne.
Ringo Starr en Santiago, viernes 04 de nov 2011
De los temas de su carrera solista Ringo suele hacer tres nuevos y tres hits, pero nos dejo pagando con un tema nuevo, ya que sólo interpreto Choose Love del 2005 (pueden ver el pésimo video que grabe al final, pero suena bien) y The Other Side of Liverpool de su último disco Y NOT (2010), nos quedo debiendo Peace Dream también del Y NOT.
De sus hits, todos de los comienzos de los 70s, se despacho de entrada la notable It Don't Come Easy (gotta sing the blues if you wanna pay the dues), incluyó Back Off Boogaloo (que me pareció que nadie conocía) y la tercera fue la notable Photograph, en donde los más fanáticos echamos de menos que le dedicara unas palabras a George, coautor del tema, similares o incluso la misma que dijo en el Concierto para George (ahora este tema tiene una connotación diferente para mí). A diferencia de Paul, que se las sabe por libro, Ringo se limitó a tocar la fibra beatle solo al cierre con la coda de Give Peace a Chance.
Del resto del show puedo decir que el sonido fue siempre impecable, que el tema no cantando por Ringo más coreado fue Broken Wings, en donde el bajista recordó que se metió en problemas cuando en plena dictadura toco con Mr Mister en el festival y leyó un comunicado en apoyo a los actores perseguidos por el regimen militar. El tema más aplaudido fue la multifacética instrumental Frankenstein de Edgar Winter, en donde Ringo aprovechó de salir unos minutos de escena.
Salvo el tema ya mencionado, para los temas no cantados por Ringo, el siempre se sentó a la batería repartiendose arreglos con el segundo baterista, para ser honesto no hizo nada espectacular, pero hay que tener claro el espíritu de estos shows que organiza Ringo: juntarse con sus amigotes e irse de carrete por el mundo, que ganas de envejecer así!.
Acá cuatro versiones del concierto para descargar cortesía de T.U.B.E.
La foto es cortesía de mi amigo beatles Pablennon76.


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